montar mesa para Nochebuena y Nochevieja

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Este artículo forma parte del Especial Navidad de protocolo.org.

Las dos grandes estrellas gastronómicas de la Navidad, en casi todo el mundo, son la cena de Nochebuena y la cena de Nochevieja – Año Nuevo

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Una mesa sencilla y elegante para Nochebuena y Nochevieja

La llegada de las fechas navideñas suele conllevar, en la mayoría de los casos, reuniones y encuentros familiares y de amigos en torno a una mesa. Las dos grandes estrellas de la Navidad, en la mayor parte del mundo, son la cena de Nochebuena y la cena de Nochevieja, amén de aquellas otras mesas que cada región o comunidad celebren como fiesta grande, como puede ser la comida de Navidad, la comida de Año Nuevo, la Noche de Reyes, etc.

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¿Dónde colocar la mesa?

En función del número de invitados y del tamaño de la casaponer la mesa puede ser, en algunos casos, más que una decisión propia una decisión obligada -no hay otro lugar donde se pueda poner-. Es decir, la mesa puede no ir donde quiera sino donde se pueda, donde quepa. Las casas actuales suelen ser pequeñas – no suelen tener un número generoso de metros cuadrados- y en cuyos salones no se pueden hacer muchas filigranas. Una vez localizado el sitio más adecuado hay que contar con la ubicación de las correspondientes sillas y con la facilidad que hay que dar a cada persona o personas que deben ir a la cocina de forma relativamente frecuente (ir a por unos platos, unos cubiertos, traer la comida, la bebida, etc.). Hay que dejar un sitio adecuado para este tránsito. También es importante que la mesa quede bien fija y que no baile o cojee. Es muy incómodo, y peligroso -se pueden caer las cosas- comer en una mesa que se mueva. Los invitados también deberían poder acceder a su sitio con relativa facilidad y comodidad.

Aunque no es lo más recomendable, en el caso de tener dificultad para poner una sola mesa grande, se puede optar por colocar dos mesas más pequeñas que puedan caber de forma separada o haciendo un encaje tipo puzzle o Tetris. Pero siempre hay que hacer todo lo posible porque todos los invitados estén sentados en una sola mesa para poder compartir comida y conversación en un mismo espacio.

Vestir la mesa. Una mesa de etiqueta

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Una vez que la mesa ya tiene “su sitio” reservado, llega el momento de vestirla y decorarla. Al igual que una persona elige su vestuario y complementos, la mesa también tiene su propio vestuario principal, que es el mantel, y sus complementos que son los distintos adornos que la decoran (centros de mesa, candelabros, etc.).

El mantel, siempre que sea posible, de una sola pieza para evitar tonos distintos (es difícil que dos manteles tengan el mismo color, salvo que sean nuevos). Hay que evitar hacer “empalmes” de varios manteles, pueden hacer arrugas que afean y desestabilizan platos, vasos y otros elementos. Unir varios manteles puede dar lugar, en cierta manera, a una pérdida de uniformidad en la mesa al verse los bordes de los distintos manteles que se han unido o solapado.

Un buen mantel debe “colgar” por los lados de la mesa sobre un tercio de la altura que hay entre la mesa y el suelo. En estos casos especiales, se puede hacer alguna excepción y dejar que el mantel pueda quedar algo más corto. Pero así todo, debe colgar un poquito. Si queda demasiado justo es mejor optar por colocar otro mantel de mayor tamaño.

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El mantel, mejor de hilo o algodón, o bien de cualquier otro tejido natural, pero debemos evitar los tejidos sintéticos. Lo que si puede ser es algo más atrevido de color e incluso elegir uno con un llamativo estampado. En Navidad, suele ser bastante habitual, permitirse alguna licencia en cuanto al “vestuario” de la mesa y con ello se pretende darle un mayor ambiente navideño. No obstante, las clásicas mantelerías de toda la vida son también perfectamente válidas para estas fiestas.

Las servilletas a juego con el mantel y del mismo tejido. Dobladas de forma clásica, rectangular o triangularmente, y colocadas a la derecha del plato (o a la izquierda del mismo, si lo prefiere). También se pueden colocar sobre el plato -pero no las debemos colocar dentro de las copas-. Como es Navidad también podemos permitirnos la licencia de hacer alguna doblado artístico de las servilletas.

En función del tamaño de la mesa y del número de comensales que se van a sentar a la misma podemos calcular el espacio que nos queda disponible para la decoración. Podemos colocar uno o varios centros de mesa, candelabros o cualquier otro tipo de adorno. Hay que tener en cuenta que los adornos de la mesa no pueden establecer barreras entre los comensales, ni entorpecer el uso de los distintos elementos de la mesa -salseras, fuentes, salero, etc.-. Tampoco es adecuado poner centros con flores, frutas, etc., que tengan un olor muy marcado pues pueden molestar e incluso llegar a desvirtuar el propio olfato del comensal y no dejarle apreciar el aroma de los alimentos y las bebidas.

Si en la mesa hay varios comensales que sabemos que son fumadores, la elección de candelabros o cualquier otro soporte para velas son muy adecuados, pues las velas encendidas nos sirven para eliminar de forma más rápida el humo de los cigarrillos y los puros.

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Vamos a poner la mesa
Una vez que la mesa ya está vestida con sus mejores galas, ahora le faltan los elementos principales para una comida: vajilla, cristalería y cubertería.

Si optamos por lucir nuestra mejor cubertería, y ésta es de esas antiguas cuberterías de plata o alpaca, que suelen oscurecer o ennegrecer con el tiempo, es bueno darle una buena limpieza unos días antes para que esté en perfecto estado. La limpieza debe ser a fondo, ya que este tipo de metales -los de antes ahora vienen mejor protegidos- oscurecían con facilidad y no eran nada fáciles de limpiar. Por eso es mejor hacerlo unos días antes.

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El orden, tenedores a la izquierda y cuchillos y cucharas a la derecha, siempre colocados por orden de “intervención”. Es decir, los que primero se van a utilizar, los más alejados del plato. Si queremos colocar los cubiertos de postre, encima del plato de forma perpendicular al resto de cubiertos. Los cubiertos deben estar juntos pero no pegados entre ellos. Es decir, no se deben tocar.

En cuanto a la vajilla, podemos colocar un bajoplato o plato de adorno como base; siempre debe ser de mayor tamaño que el plato más grande de mesa que tenga su vajilla. Este bajo plato debe ser una base para colocar otros platos y no se cambia a cada plato. Sobre el plato base o bajo plato reposa un plato llano y encima un plato hondo, o no. Es opcional. Puede ir encima un plato más pequeño o de aperitivos en el cual pueden ir servidos algunos canapés o aperitivos o bien puede servir para tomar ese aperitivo aunque no esté previamente servido. Si hay alimentos con cáscara u otros elementos de desperdicio, este plato de entrantes se cambiará tantas veces como haga falta (es muy típico en Navidad comer marisco, y ello da lugar a que el plato se llene de cáscaras con cierta facilidad). Los platos separados un dedo (1-2 cms.) del borde de la mesa. El espacio entre los comensales debería ser de unos 65-70 cms. para que los invitados se puedan mover con cierta comodidad y soltura en la mesa.

Si ya sabemos que bebidas vamos a servir en la comida, es hora de colocar la cristalería. Frente al plato y ligeramente ladeadas podemos empezar por colocar la copa de agua (que suele ser de gran tamaño, la de mayor tamaño en muchos casos -hacemos esta salvedad porque actualmente hay copas de vino tinto de mucho mayor tamaño que la de agua-), luego colocaremos la copa de vino tinto, y por último la copa de vino blanco. Como durante estas fiestas suele ser bastante habitual y, porque no decirlo, tradicional tomar cava (o champán), podemos poner a continuación de las copas anteriormente mencionadas la copa de cava (tipo flauta).

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La cristalería: La copa de agua siempre irá en la parte superior centrada respecto al plato y hacia la derecha la copa de vino tinto, la copa de vino blanco. La copa de cava-champán, preferiblemente de flauta (largas), ya que conservan mejor las burbujas, irá situada en la parte superior de las copas a la altura de la de vino blanco. No se ha de retirar de la mesa la copa de agua y las de vino, incluso en el momento que sirvamos otra bebida alcohólica; si queremos retirar alguna copa siempre se ha de preguntar al comensal antes de retirarla. Si posteriormente tenemos la costumbre de servir diversos licores, chupitos, etc. lo mejor es que esos vasos o copas los coloquemos en el mismo momento de servir esos licores, y así evitaremos recargar la mesa con demasiadas piezas de la cristalería.

Por último, es bueno tener una luz apropiada para la cena, ni demasiado tenue ni demasiado fuerte. La mejor luz es la indirecta. La temperatura de la estancia agradable, entre 20 y 23 grados. El ambiente con un aire limpio y bien ventilado. Si hay fumadores, les podemos pedir que fumen en otro sitio distinto del que va servir de comedor donde comerán todos los invitados. Si queremos, podemos tener una suave música de fondo durante la comida pero a un volumen muy bajo para que apenas se oiga y no moleste. Por favor, mejor no poner villancicos estridentes y repetitivos.

Conservar los Buenos modales en Navidad

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La regla de oro: “los cubiertos se utilizan de fuera hacia adentro, primero los más alejados del plato y así en orden hasta utilizarlos todos”. Por muchos cubiertos que haya a cada lado de su plato -algo muy típico en Navidad es hacer un amplio despliegue de elementos de la cubertería- esta regla es universal.

1. Desdoblar la servilleta.

La servilleta solo la debemos colocar en nuestro regazo cuando se va a empezar a comer. No hay que hacerlo antes, pues no es nada elegante ni correcto, estar con la servilleta en su regazo cuando no hay comida sobre la mesa.

2. Tocar los cubiertos.

Los cubiertos solo se utilizan cuando nos sirvan algo de comida en el plato. Un cubierto es un objeto diseñado para tomar ciertos alimentos, no para jugar, incordiar o utilizarlos para otras funciones distintas a las suyas -hay quien lo utiliza como destornillador, como mondadientes, etc.-.

3. Platillo del pan.

No hay que olvidar que la pieza de pan siempre es la que está en lado izquierdo. No le quitemos el pan a nuestro compañero de mesa que se sienta a nuestra derecha. Hablando del pan, no se corta con el cuchillo. El pan se trocea “pellizcando” ligeramente la pieza de pan.

4. Sopas y cremas.

Una sopa, crema o similar se toma con cuchara, pero no se inclina el plato para acabar su contenido. Hay que recordar que el plato, mejor, no se toca. Otra cuestión importante; si está muy caliente no se sopla para enfriarlo, debemos dejar que enfríe su contenido de forma natural.

5. Compartir.

Salvo en ambientes familiares o de mucha confianza, no se intercambia comida entre los platos, ni tampoco debemos “meter” nuestro cubierto en otro plato que no sea el nuestro.

6. Bebida.

No se deben llenar la copas hasta los bordes -se llenan sobre un tercio de su capacidad cuando es un vino y algo más de la mitad de la copa si es agua o un zumo o refresco para los niños-; tampoco debemos beber el contenido de una copa de un solo trago sino a pequeños sorbos. Si es un brindis y se sirve poca cantidad, si es correcto tomarlo de un solo trago.

7. Levantarse de la mesa.

Ni pequeños ni mayores se deben levantar de la mesa hasta que no haya finalizado el almuerzo o la cena. Solo por alguna razón importante se deben pedir excusas y se solicita el permiso para poderse levantar de la mesa.

8. Servir los alimentos.

Aunque depende de mucho del sitio que haya para poder pasar entre los invitados, por regla general, se sirve por la izquierda y se retira por la derecha. La bebida se sirve por la derecha.

9. Situar a los invitados en la mesa.

En una mesa familiar el criterio de “ordenación” más utilizado es el de la edad. Hay que olvidarse de todo tipo de jerarquías que en casa no son “efectivas”. En una mesa de Navidad en casa un ministro, un gerente de una compañía, un alcalde, una directora general, etc. son simplemente Carlos, Francisco, Jesús, Patricia… No hay una precedencia “oficial” sino familiar.

10. Ritmo.

Estos días de fiesta en la mesa es muy habitual intercambiar todo tipo de anécdotas, experiencias y vivencias con personas que no se ven durante el resto del año. Esto no debe alterar el ritmo de la comida. Si hay muchas “historias” que contar se pueden dejar para la sobremesa.

11. Ayudar.

Si la reunión convoca a muchos familiares y amigos, siempre habrá un “alma caritativa” que se ofrezca a los anfitriones para echarles una mano. Hay que dejarse de tópicos y machismos y no dejar todo el trabajo a las mujeres de la casa. Incluso, sería un bonito detalle darles un descanso y que los hombres de la casa se ocupasen de todo, o de casi todo.

12. Brindis.

Es posible hacer uno o varios brindis, dependiendo de la costumbre de cada familia, tanto al principio como al final e, incluso, a lo largo de toda la comida. Tampoco hay que ser demasiado pesado y proponer muchos brindis. Cuidado con los motivos del brindis, no vayan a ser ofensivos o molestos para algunos comensales.

13. Temas de conversación.

Confianza, familiaridad… no son sinónimos de todo vale. Es un día para disfrutar y no para polemizar -además el alcohol puede ser un aliado estupendo para perder los nervios-. Además de los temas típicos que pueden causar desavenencias como algunos deportes, la política, la religión… tampoco deben salir a “escena” temas familiares como herencias, cuidado de los mayores, favores denegados, etc.

14. Niños.

Si hay niños pequeños, mejor, al lado de sus padres -aunque haya que variar el orden de situación de los invitados en la mesa-. Es la mejor forma de “controlarlos” y de atender cualquier necesidad que tengan -cortarles un trozo de carne, darles algo a la boca, evitar que se levanten de la mesa, etc.-.

14. Regalos.

Si hay regalos mejor al terminar de comer. Es un auténtico caos dejar, aunque sea por evitar que den la lata los más pequeños, dejar abrir los regalos antes de la comida -bien sea un almuerzo de Navidad o una cena de Nochebuena-.

15. Fin de la comida.

Tanto el inicio de una comida como el final lo marcan los anfitriones o los que hacen sus veces. Es decir, hasta que no comienzan a comer los anfitriones o los mayores de la casa que presiden la mesa, por ejemplo los abuelos, no se empieza a comer. Lo mismo al terminar de comer. Si alguien quiere levantarse de la mesa, antes debe pedir el correspondiente permiso.

Esta no es una lista exhaustiva y seguro que a usted se le ocurren otras cuantas cosas que deberíamos tener en cuenta todo el mundo en una mesa de Navidad. Como decimos siempre, con un poco de prudencia y de sentido común todo irá sobre ruedas. Lo importante es disfrutar de unas fechas entrañables y en buena compañía.

Pautas correctas para sentarse a la mesa

A la mesa hay que sentarse de una forma adecuada a los usos y costumbres del lugar donde nos encontremos. Estas son algunas de las reglas o normas que deberíamos tener en cuenta:

1. A la mesa debemos sentarnos bien vestidos y bien aseados. No es correcto sentarse en pijama, con el torso desnudo, etc. o mal aseado -despeinado, con la cara o las manos sucias, etc.-.

2. En la silla nos sentamos no nos dejamos caer. Hay que mover la silla ligeramente -para alejarla de la mesa- y sentarnos de forma adecuada.

3. En la silla hay que estar erguidos, sin estar tiesos, con las piernas juntas y las manos y antebrazos sobre la mesa.

4. No es correcto pasar los brazos por detrás de nuestra silla o balancearnos en ella. Es un comportamiento poco correcto.

5. Si tenemos una señora o una persona mayor a nuestro lado, debemos tener el detalle de cortesía de ayudarla a sentarse moviendo ligeramente la silla para facilitar que se siente esta persona.

6. No es correcto estirarse en la mesa, aunque estemos cansados, ni echar la silla hacia atrás para estirar las piernas o para hacer algún tipo de gesto que pueda molestar o incomodar al resto de comensales.

7. No es correcto sentarse antes de que lo hagan los anfitriones y/o los invitados de mayor relevancia.

8. Los sitios de honor de la mesa son la derecha de los anfitriones. La señora de mayor relevancia se sitúa a la derecha del anfitrión y el señor de mayor relevancia se coloca a la derecha de la anfitriona.

9. Sentados en nuestro sitio debemos mantener los brazos pegados a nuestro cuerpo para no molestar a los comensales que están junto a nosotros.

Recepción de los invitados en casa

Las reuniones familiares y sociales en Navidad son muy habituales, sobre todo cuando se celebran fechas tan señaladas como la Nochebuena, Navidad, Año Nuevo, o día de Reyes. Los anfitriones hacen todos los preparativos necesarios para agasajar a sus invitados, aunque en ocasiones se olvidan de algo tan fundamental como la relaciones entre los invitados.

Los anfitriones deben recibir a sus invitados, aunque por ser familiares y haya mucha confianza, en muchos casos, se hace caso omiso a esta recomendación. No es correcto. No puede dejar que sus invitados pululen por la casa sin ser saludados ni presentados. Lo correcto es saludarles al llegar y presentarles a las personas que ya se encuentran en su casa, aunque la mayoría sean familia y ya se conozcan con anterioridad.

No es nada extraño que un sobrino no conozca -o no se acuerde- de ese tío o ese primo que vive en otra ciudad o en otro país. Sea cual sea el motivo, es mejor hacer un presentación aunque solo sea por cortesía.

Una vez que los anfitriones les han “conectado” no deben dejar solos a sus invitados, aunque haya mucha confianza. Al menos uno de los anfitriones debe estar al lado de los invitados para acompañarles y atender cualquier petición de sus invitados.

Si el anfitrión ve que hay poca conversación, demasiado silencio, puede proponer algún tema -cuidado con el tema que elige- que sea del agrado general y que anime a participar a los invitados. Ofrecer un aperitivo, como hemos comentado en otro artículo de este portal, puede ser una buena iniciativa para fomentar estas relaciones entre los invitados.

A la hora de irse, hay que actuar de la misma forma que a la hora de recibir a los invitados, hay que despedirse de ellos con un saludo. No está de más preguntar si la velada ha sido de su agrado, así como agradecerles su visita y su compañía.